Ecopetrol S.A., como principal empresa petrolera de Colombia, ha sido objeto de críticas y desafíos importantes en el mercado petrolero nacional debido a su rol dominante en la producción y distribución de crudos. En 2023, Ecopetrol registró una producción diaria de 498,700 barriles de petróleo, creciendo un 1,2% respecto al año anterior, impulsada por aportes de su filial Hocol. Asimismo, la producción de combustibles derivados aumentó un 17%, alcanzando récords históricos en sus refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, con una carga promedio de 420,000 bpd, destacando la carga elevada en Barrancabermeja, la más alta en 16 años.
No obstante, persisten varios retos clave en el mercado petrolero colombiano. Primero, la preferencia histórica de Ecopetrol por vender mayor volumen de su producción en el mercado internacional genera preocupación, ya que la normativa nacional prioriza el abastecimiento del mercado interno según el Código del Petróleo. Este comportamiento plantea un desafío para equilibrar los intereses comerciales de la empresa frente a las necesidades energéticas del país.
En segundo lugar, la naturaleza mayoritaria de la producción nacional como crudos pesados, que requieren tecnologías especializadas para su refinación, limita la capacidad de algunas refinerías, como la de Barrancabermeja, que necesita mayor suministro de crudos livianos para operar eficientemente. Sin embargo, Ecopetrol restringe el acceso de refinerías locales a crudos livianos producidos nacionalmente, lo que dificulta la diversificación y competitividad en la refinación.
Otro desafío considerable es la dependencia del país de importaciones para satisfacer cerca del 40% de la demanda nacional de gasolina, lo cual podría reducirse con una mejor gestión del suministro interno de crudos y una mayor capacidad de las refinerías nacionales.
En resumen, aunque Ecopetrol ha logrado importantes avances en producción y refinación, su posición dominante y ciertas prácticas comerciales han generado controversias. La tensión entre priorizar la exportación o abastecer adecuadamente el mercado interno y facilitar el acceso a crudos para refinadores privados refleja un complejo equilibrio entre objetivos económicos y estratégicos para la seguridad energética colombiana. Este escenario plantea la necesidad de políticas y regulaciones que aseguren un mercado petrolero más competitivo, diversificado y orientado al desarrollo sostenible nacional.





